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viernes, 22 de junio de 2012

Sin internet...¡¡aaaaagggggrrr!!

Me comía la frustración anoche al intentar subir la entrada, más bien al intentar abrir la página y sólo recibir como respuesta que no se podía acceder al servidor. Esta mañana la cosa seguía igual y yo no sé a qué se debe este abandono del hogar que Internet me está haciendo. A ver qué le habré hecho yo. Así que ahora estoy racaneando el ordenador ajeno por donde pillo.
 Sobre todo, no me podía creer que no pudiera enseñaros el escritorio de la recepción ya colocado en su sitio definitivo, vamos que me veo yo ya sentada delante de mi ordenador, recibiendo viajeros y organizando  las reservas. Lo único es que cada vez soy más 
consciente de que el tiempo se me echa encima y por más que yo le de a ese rodillo o coloque muebles aquí y allá, me temo que voy a tener que pedir una prórroga. Supongo que esas tentativas de trabajo que tuve, bastante alentadoras por cierto aunque luego me estallaron en la cara, me han retrasado bastante. Bueno, eso y mi ritmo particular, debido a eso de estar constantemente Antequera - Málaga, Málaga - Antequera. Es que si no me salgo del pueblo de vez en cuando me tiro por ahí. Ya hablaremos de esto mejor pero sí que vamos a tener que fijar una fecha algo más tardía porque realmente no me da tiempo a abrir esto en las condiciones deseadas.


En fin, ya que ayer no pudo ser, hoy os dejo lo de ayer y lo de hoy también. Espero que os esté gustando este viaje al menos la mitad que a mí. Además, se me está quedando un tipito con estos calores y un brazaco con tanto pulsear trastos y subir y bajar el rulo que por otro lado, de esto he hecho mi gimnasio también. Buenas noches de viernes y calurosas también. Y por supuesto, por si mañana la cosa sigue igual con la conexión, pasadlo genial en la noche bruja de mañana.

sábado, 16 de junio de 2012

Estudi de camp

Ya estoy aquí otra vez. Anda que os habréis quedado descansando estos días, no me digáis que no. La verdad es que lo último que he hecho yo ha sido descansar y es que ¿quién se va de exploración a una ciudad increíble para descansar? ¡De eso nada! He vuelto aun más cansada de lo que me fui pero mucho más rica, sobre todo en cualquier aspecto menos el monetario. Porque no os creáis que he estado de cachondeo solamente, nada más lejos de la realidad. La verdad es que he aprendido bastante en estos intensos tres días en la ciudad condal y de algo que a nosotros nos interesa enormemente: turismo.
Con eso quiero meter en el mismo saco a los viajeros, las compañías de vuelos (de bajo coste), las estancias tan pintorescas y variadas que uno se puede encontrar y, por último, a la hostelería del lugar. Él ámbito abarcado es este en concreto por algo bien sencillo: es lo que yo conozco y sobre lo que pretendo basar mi querido casi Dulce Hostal. Claro que distan mucho Antequera de Barcelona en cuando a afluencia de viajeros y perfil de los mismos, pero no creáis que no hay similitudes esenciales. Ambas son localizaciones interesantes para el turismo, aunque varíe tanto un tipo de otro.
Podría escribir páginas y páginas sobre el tema y de qué manera ha tocado las campanas dentro de mi cabeza pero en estos casos, hay que ir al grano, si no, os aburro.
De los sectores antes nombrados ¿cuál pensáis que es el que nos concierne a nosotros? Claro, el de la estancia aunque también, y en gran medida, el de la hostelería. Durante estos tres días nos han metido un par, menos mal que sólo un par, de puñaladas a la hora de comer. Por fortuna, aprendimos la lección pronto y nos dimos cuenta que no bastaba con alejarnos un poco de Las Ramblas para no ser acribillados sino que había que callejear y observar bastante. Esto reforzó mi idea de que, cuando los viajeros vengan a nuestro hostal, me los llevaré de tapas, de copas, de cervezas, a merendar y a desayunar si ellos quieren.
No permitiré que les tomen el pelo, lo siento mucho por los establecimientos basados en ello, pero les haré comer, beber y disfrutar de la misma manera que lo hacemos nosotros, los locales. Eso si ellos quieren, claro.
Espero hacerles olvidar la incómoda sensación del turista, que nunca sabe hasta qué punto hace el canelo por ahí, y conseguir que se sientan exploradores, como debería ser.
En cuanto a la estancia, sólo decir, y siento no ser algo más sofisticada, lo vamos a petar. Puedo decir, porque me lo he ganado, que he visto de todo en cuanto a estancias: buenos hoteles, resorts, spas, hoteles normalitos pero monos, habitaciones horrendas, albergues fuera y dentro de España, etc, etc. Y si de algo me ha servido este último viaje ha sido para estar más segura que nunca de que nuestro precioso hostal, único, original y muy realista, lo va a petar en cuanto abra sus puertas.

Así que no os penséis  que he estado de parranda, de cervecitas, de museos, de paseos, de tapas, de puestos en la Boquería porque estaríais equivocados. Además de todo esto, he realizado un intensivo estudio de campo sobre todo aquello que nos interesa para nuestro negocio-soñado.

Qué bien estar de vuelta, por otro lado. Y qué suerte haber nacido donde lo hice, leche.