Mostrando entradas con la etiqueta sueño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sueño. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de septiembre de 2012

RODEO

Esta crisis, y mira que le tengo un odio profundo a esa palabra, se me está resistiendo. La verdad es que no es nada fácil cogerla por los cuernos como me propuse hace ya tiempo. Se resiste como un toro salvaje en pleno rodeo y por más fuerzas que hago para agarrarme bien siempre me acaba tirando al suelo. Y yo me levanto y lo intento de nuevo pero no hay manera de que se deje dominar, es más, se crece y se viene para mí cada vez más fiero y rebelde.
Nos rodean las malas noticias, el pesimismo, la impotencia y la frustración. Nos sentimos muy pequeños ante  esta abrumadora tormenta. Decidme, ¿cómo ser positiva si tras este año, del que me voy a abstener de describir aun más, asoma uno nuevo por el horizonte que se intuye oscuro y tenebroso? ¿Cómo?
A mí las cosas, dentro de lo que caben, no me están yendo tan mal y es que además, una ha de ser prudente a la hora de expresar sus inquietudes respecto al futuro o el difícil presente, porque siempre puede haber alguien que lo esté pasando mil veces peor. Eso seguro. Pero oiga, que dentro de lo malo yo esté en lo menos malo no significa que me tenga que conformar con el porvenir vacío que parece depararme.
Yo sé que lo que El Caminito necesita es mucho cariño, dedicación e ilusión y desde luego, los está teniendo. Empezó como un gran sueño que poco a poco y tras mucho esfuerzo se fue cumpliendo. Una meta que alcanzar y que con orgullo llegué a tocar con mis dedos. Sin embargo, le está costando bastante arrancar aunque eso sí, los poquitos hospedajes que hemos hecho hasta ahora han sido un éxito.
Necesito paciencia y dedicación pero es difícil estar de una pieza con todo lo que está pasando y lo tentador que resulta la idea de salir pitando a cualquier otra parte, de ser valorada como profesional de la comunicación y de empezar a vivir como yo quiero. Al menos, intentarlo. 
Lo que sí tengo muy claro es al final, lo que tenga que ser, será.

Feliz comienzo de semana, de mes y de nuevo chaparrón. No hay duda de que sois todos unos valientes.

sábado, 7 de abril de 2012

It's raining molletes


Acabo de llegar a casa después de mi primer día de trabajo en la cafetería. Resulta que mi puesto está en la cocina tostando molletes, pitufos y vienas básicamente. No es el trabajo de mis sueños pero tampoco es el peor del mundo, para nada. De hecho, he decidido llevarlo con gran orgullo porque será el que me permita cubrir la parte económica que requiera nuestra pequeña casita de huéspedes, que no es moco de pavo (qué asco me ha dado siempre esta expresión).

La verdad es que, echando la vista atrás, he hecho de todo: empecé los veranos en tiendas de ropa, luego entré la en universidad; mientras estudiaba, colaboraba para una página web y una emisora de radio; lo siguiente fueron las fotos en la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones) cosa que, cuando quise darme cuenta, llevaba haciendo cinco años; lo dejé para irme a Cardiff, ciudad en la que empecé currando en un hostel a la vez que encontraba trabajo en un italiano para compensar la falta de horas y de pasta, claro; del italiano me largaron porque no hablaba ni papa de inglés y era un sitio bastante pijo. ¿Para qué me cogen entonces? En fin, que fue chocante porque para mí era la primera vez que me echaban de un trabajo. Pero bueno, a la semana siguiente, tras la resaca del mundial, ya había encontrado trabajo en otro restaurante menos pijo de, agárrate, fish and chips. Ni que decir tiene que esta fritanga hiperrebozada no le llegaba ni a la suela de los zapatos a nuestra deliciosa fritura malagueña.
Volví de Cardiff pasado algo más de un año y estuve sin hacer nada, sólo buscando trabajo de periodista, empeñada en que el envío compulsivo de currículums daría su fruto en cuanlquier momento. A la vista está que me equivocaba así que en octubre me harté de estar sin oficio ni beneficio y pasé a formar parte de un restaurante de Málaga.
Cuando tuve un buen pellizco ahorrado, allá a finales de enero, lo dejé y me fui a probar suerte en Londres. Pero qué sorprendente me resultó la sensación que tuve al llegar allí y que me decía que era la peor idea del mundo. Londres se me apareció como una ciudad excesivamente cara, triste, abrumadora, superpoblada, donde más que buscar mi lugar como profesional de la comunicación y la fotografía, seguiría trabajando como una cabrona para conseguir el reto de llegar a fin de mes. NANAI.
Me volví para Antequera y me deprimí muchísimo. Me había gastado gran parte de mis ahorros, los planes no me salieron como yo esperaba y, para colmo, este no es un pueblo muy estimulante que digamos. Sólo tenemos iglesias, plaza de toros, el precioso mirador y el majestuoso Torcal, pero nada de mucha cultura, creatividad o alternativas en general, al menos en mi opinión.

Pero aquí estamos, construyendo un sueño y tostando molletes para conseguirlo, y además rodeada de buenos compañeros, ¿qué más puedo pedir?
Vamos que nos vamos...¡¡¡al rico mollete con zurrapa de lomo!!! (No puedo evitar descojonarme.)