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martes, 12 de junio de 2012

Pal norte

¿Y si dijera que un individuo me ha salido con un viaje relámpago a Barcelona? ¿Qué haríais vosotros en mi lugar, decir que no a tres días baratungos en la tierra de Gaudí? Me parece que no y claro que yo tampoco iba a dejar pasar una oportunidad como esa. No es que este asunto a vosotros os tenga que importar demasiado pero con esto quiero decir que será difícil seguir contando el desarrollo imparable de nuestro ansiado dulce hostal, por las siguientes razones: si estoy en Barcelona no estoy en Antequera y si no estoy en Antequera no estoy trabajando en el piso convertible, por lo que no habrá avance que contar. Aun así ya sabéis que hay muchas cosas de las que hablar en lo que a lo laboral se refiere, y más ahora, que el pan sube cada día con lo que se está diciendo últimamente. Sin embargo, no tendré una herramienta para transmitir todo mi rollo; vamos, el ordenador.
Sólo deciros antes de retirarme durante tres días, que el viernes volveré con mucho que contar sobre nuestro proyecto y los sueños que tengamos en general.

Buenas noche y hasta el viernes, ¡cacho panes!

jueves, 31 de mayo de 2012

Mueve el culo

Aires de negatividad volvieron a entrar por mi ventana ayer. Alguna lagrimilla también, para qué negarlo. Yo sé que esa no es la actitud ni nada que se le parezca, pero perdonadme, de verdad, no lo pude evitar. Puede que por eso no escribiera nada y eso sí que es imperdonable, pero realmente no creí tener nada que contar sin amargar a alguien de camino. Aquí estamos para ser sinceros y compartir ya que estoy segura de que, por desgracia, no soy la única a la que el ánimo a veces se la juega. Este no es un blog sobre mi vida personal pero es inevitable mostrar bastante de mí al tocar el palo de lo laboral. A veces, no siempre, me paro a a pensar demasiado y los medios de comunicación no ayudan, más bien me provocan rechazo, tristeza, y lo dice una periodista.
A ver ¿qué problema hay con mi currículum? ¿Debería modificarlo OTRA VEZ? ¿Por qué no le intereso a nadie laboralmente hablando? Que sí, que yo soy bastante segura de mí misma pero coño, también soy humana, tengo mis momentos y estas cosas me hacen dudar de mí. Con lo apañaita que yo soy, que todo lo aprendo rápido, que pongo empeño e ilusión en las cosas, que soy buena curranta...se van a dar conmigo.
Y para colmo, he tenido que escuchar que una amiguísima mía lo está pasando fatal porque cierto jefe no paga, literalmente...WHAT THE FUCK??

Parece que me siento mejor. Ahora sí, como ayer me rallé bastante por rechazos de empresas, falta de contestaciones tras entrevistas, etc, etc, hoy me he cogido de un puñado, por no decir de los pelos, y me he dicho: "guapa, nadie va a venir a pegarte a la puerta ofreciéndote el trabajo de tu vida. Sin embargo, te embarcaste en algo importante, emocionante, realista y que además, es tu futuro trabajo". Así que me fui derecha a nuestro pisito-hostel y me puse de pintura blanca hasta los topes. Eso sí, no sin antes dejarme mi precioso esmalte de uñas rojo lijando las puertas. A quién se le ocurre pintarse las uñas sabiendo a lo que veníamos.

Amigos, desconocidos, familia, desaventurados, emprendedores, superviventes, optimistas y pesimistas, dadme mucha fuerza porque esto va para adelante. Y yo, a cambio, os mando un besazo.

sábado, 19 de mayo de 2012

Caprichos

La vida te da sorpresas, sorpresas te la vida. ¿A que no adivináis? De sobra sabéis la pésima racha laboral que llevo arrastrando desde hace un tiempo a esta parte. Ahora parece que estoy levantando cabeza con mis labores en la BBC pero hay más. Vamos a jugar un rato, a ver quién acierta. ¿Qué ocurre cuando te tiras una buena temporada de soltería? Que llega un punto en el que no te comes una rosca, ¿es o no? "Es" diríais vosotros al unísono. ¿Y qué pasa cuando te ennovias? Que te salen las roscas de todas partes y hay que admitir que da mucha rabia. ¿Por qué no antes, cuando la cosa tenía sentido? Caprichos del destino, supongo.
Ahora bien, extrapolemos este vago ejemplo al ámbito del trabajo. Seguro que ya lo tenéis. Pues sí, un periodo de sequía absoluto y en el momento que me sale un trabajillo el teléfono empieza a sonar como loco cada 24 horas. El otro día ya os dije que tenía una entrevista de trabajo, con un fotógrafo profesional que se dedica a la BBC pero que esta vez requería mis servicios para los reportajes de los eventos. "Dios, sí, y se acabará el asedio en los combites", me dije justo después de colgar el teléfono. No es mi trabajo soñado pero significaba un paso más en el mundillo nada despreciable de las Bodas, Bautizos y Comuniones, y al menos trabajaría en Málaga y no por pueblos cercanos a Nerja.
Pero agarraos, que justo un día después de entrevistarme con este profesional de la fotografía de saraos, recibo una nueva llamada de teléfono. Se trataba de una nueva entrevista pero esta vez el puesto a desempeñar era de diseño gráfico...Oh my God. Y hasta aquí puedo leer.
Sí, sí, es que no puedo contar más porque no quiero gafar nada. Nunca fui supersticiosa pero sí tengo la creencia de que si se anticipa algo con demasiada ilusión, al final se va al garete.
No tiene nada que ver esa creencia con nuestro grandioso proyecto, ya que en este caso se trata de pura certeza. Por nuestros ovarios, cojones o lo que queráis, que en julio habrá una casa de huéspedes en Antequera. Es que ya no se trata de una simple propuesta o propósito, es muchísimo más que eso. Es un sueño, una idea pensada para demostrar que otra forma de trabajar es posible, haciendo aquello que nos gusta, o al menos eso en lo que somos buenos. Este "Dulce hostal" es la prueba de que se puede sobrevivir y sobre todo, vivir, siendo nuestro propio jefe, marcando nuestras propias reglas, horarios, limitaciones, etc. Si nos quedamos en la calle que sea después de haber luchado como gato panza arriba, que dependa de nosotros, de nuestro propio esfuerzo y no de los caprichos del mercado o los del jefe de turno.
Esto, gentío navegante, es tan importante que no se me ocurriría ni por asomo dejarlo de lado, aunque las tornas de mi situación laboral cambiaran de la noche a la mañana. Alternativas hay, pero ese hostel va palante como que me llamo Ángela.
Además, me está trayendo cosas tan buenas e inesperadas, como manos dispuestas a ayudar en lo que sea sólo por el hecho de participar y mucho apoyo de todo el mundo, que sólo podría compensarles con una buena inauguración.

Yo, por lo pronto, sigo con mis fotos en la BBC y respecto a lo demás...ya se verá.
Gracias a todos. Disfrutad de la fiebre de sábado noche.

jueves, 5 de abril de 2012

Vamos tía, lo que tú no puedas...

La verdad es que no creo haberme sentido así antes. Es que estoy tristísima, leche, lloro a la mínima presión. Supongo que me siento bastante atrapada y por qué no admitirlo, un poco inútil también. Vamos, que no soy muy de provecho ahora mismo para nada y para nadie. Pero sobre todo, lo que me mata, es que no me sirvo ni a mí misma con esta actitud y en esta situación. Por más que lo intento, la búsqueda de mi hueco laboral adecuado no da ningún resultado y he de reconocer que cuanto más pasa el tiempo y más negativas recibo, menos ganas tengo de seguir y más de bajar las persianas para ponerme una peli y que me trague la tierra.
No hay becas accesibles para estudiar en el extranjero ni aquí mismo; los buscadores de trabajo pasan de mi culo y mi precioso y completo currículum sirve de papel higiénico a las empresas de medio mundo (eso que se ahorran). La tristeza me invade y me aprieta el cuello cuando pienso: ¿para qué toda esa formación? Fue deprimente darme cuenta de que debía suprimir mis datos académicos del currículum si es que quería trabajar en hostelería, lo único que parece seguir funcionando. Porque eso sí, ya podemos estar sin trabajo, cancelando contratos de móviles, vendiendo los coches y las casas, evitando el Zara, comiendo espaguetis durante días pero nunca, jamás en la vida nos quitéis la caña y la tapa. Ese momento será el último y definitivo, entonces se abrirá el infierno y lloverá azufre. Si a un español le quitas su caña en la terraza, te lo has cargado. Nos da la vida, nos ayuda a serguir respirando y capeando el temporal. ¿De dónde se creen los políticos que sacamos la fuerza para seguir luchando y siendo estafados con buen humor? Pues claro, de la terraza, la tapa, el cigarrito, la gente pasando, las risas, las confidencias y la reunión.
Para mí ha llegado el momento crítico, la antesala de la depresión medicamente certificada: el no tener ni pa pipas. Y dejadme deciros, si es que alguno no lo ha experimentado alguna vez, que ese será el instante en el que tu cabeza te torturará, no descansa, no te dejará dormir, nunca parará, al igual que la maldita Samara jamás desfallecerá en su afán de matarte por dentro. Ya, ya, soy bastante exagerada desde siempre. Lo que quiero decir, es que en ese terrible momento en que empiezas a decir que no a las invitaciones de tus amigos para salir a tomar algo porque no tienes un chavo, ahí empezará el hundimiento y la negrura de Mórdor se cernirá sobre nuestro ánimo.
Soy muy consciente de que el problema afecta a un país entero que está pasándolas canutas, por no decir muy putas (que ya lo he dicho). Familias, Dios santo, familias con hijos y sin ingresos; parejas jóvenes que seguramente se irán al garete porque la ilusión del comienzo de una vida en común se ha transformado en la más dura de las pruebas y no estaban preparados; personas bien entradas en la madurez que han dado sus vidas, con todo lo que esa corta palabra conlleva, por sus trabajos y que de repente, se ven en la calle con una mano delante y otra detrás, pero sobre todo, con caras de incredulidad. ETC, ETC...
A pesar de este panorama horrible, he decidido que me tengo que sacar yo misma del pozo porque, como bien diría mi querida comadre Susana, como no te rescates tú sola no va a venir nadie a hacerlo. Cuánta razón, amiga.
Así que tras plantearme vender los muebles y las cosas inservibles de mi casa en el mercadillo, hacer fotografías del pueblo y vendérselas a los guiris en lo alto del mirador y demás ideas que me podrían aportar un dinerito, vi la luz cegadora de la solución definitiva.